El puente de los Suspiros, que une el palacio Ducal con la prisión veneciana, carga con la leyenda que los reos suspiraban al pasar por el puente y ver la última luz sobre la ciudad antes de su encierro. Desde el muelle de los Esclavos se contempla una de las postales más típicas de la ciudad con los puentes del Vin, Della Pietá y de la Paja y la iglesia de la Piedad como principales reclamos.
El gran Canal, principal vía de la urbe, está bordeado de decenas de antiguos palacios góticos, renacentistas y barrocos y residencias de las viejas familias patriarcas. Lo cruzan puentes como el Rialto, el más conocido de la ciudad y que lleva al barrio financiero, y el de la Accademia, que conduce a la galería de Arte y a Santa María de la Salute, una hermosa iglesia sostenida sobre pilares de madera. En este recorrido podemos detenernos a admirar lugares como el palacio Vernier de Leoni, con la magnífica colección Guggenheim de arte contemporáneo, el palacio Corner y los magníficos edificios Cá d´Oro, con la galería Franchetti, y Cá Pesaro, sede del museo de Arte Moderno.
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